Confianza en uno mismo ralph waldo emerson pdf

A algunos hombres los confianza en uno mismo ralph waldo emerson pdf no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro.

A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad. A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos. A la república más que orden jurídico ha de importarle la realidad social del orden. A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir. A los empresarios les gustan las asambleas porque ellos las inventaron.

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde. A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd. A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos. A mí juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz. A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea. A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad.

A través de las edades, el éxito ha sido de aquellos que perciben las necesidades públicas y saben satisfacerlas. A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad. A veces el llanto hace mas beneficio que la risa. A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas. Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado. Acaso huyendo de la popa a la proa es como el piloto encontrará camino de salvación cuando fluctúe entre las ondas la combativa nave? Acaso soy libre si mi hermano se encuentra todavía encadenado a la pobreza.

Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad. Además de enseñar, enseña a dudar de lo que has enseñado. Además de perdonar a tus enemigos, ríete de ellos. La risa es el gran antídoto contra los venenos del espíritu.